Ciencia

La ciencia, una breve definición [OPINIÓN]

Tabla de contenidos

PublicJobs 

En una de sus últimas entrevistas, Carl Sagan afirmó que la ciencia era más que solo un cuerpo de conocimiento, la ciencia era una forma de pensar vinculada al escepticismo y al cuestionamiento. 

La ciencia es, en efecto, uno de los mayores y fundamentales emprendimientos que el hombre haya formulado. Gracias a su continua labor de descubrir la realidad hemos respondido a muchas preguntas a la vez que hemos superado supersticiones y desarrollado tecnologías que han mejorado significativamente nuestras vidas.

La modernidad, a comparación de la época feudal, lleva por rasgo característico la defensa de la razón y el desarrollo de las ciencias modernas. La Revolución copernicana marcó un hito en la astronomía, el desarrollo del microscopio de Leuvenhoeck significaría el inicio de la microbiología, los aportes de Boyle y Lavoissier a la química y la posterior revolución darwiniana son algunos de los eventos más memorables de la ciencia moderna.

A partir de entonces la ciencia ha ocupado un rol cada vez mayor y fundamental en nuestras sociedades. Es una palabra infaltable en los discursos políticos y en las conversaciones sociales. Si bien es bastante usada, ¿sabemos qué es realmente la ciencia? A continuación definiremos la ciencia a partir de la obra de algunos filósofos y epistemólogos conocidos como Mario Bunge (2010; 2013), Philip Kitcher (1984), Sven Ove Hansson (2013), Alan Sokal (2006), Raimo Tuomela (1985) y J. W. Grove (1985).

La ciencia

De modo muy amplio podríamos decir que la ciencia es un campo cognitivo compuesto por un cuerpo de conocimiento que es producido por una comunidad especializada a través de un método que responde a una cosmovisión o forma de  ver el mundo. Como se mencionó, esta definición es muy amplia, por lo que, a continuación, la describiremos detenidamente. 

Cuerpo de conocimiento

Uno de los mayores rasgos distintivos de la ciencia es su contenido. La ciencia es un cuerpo de conocimiento conformado por disciplinas que investigan fenómenos naturales, comportamientos humanos, sus sociedades y sus componentes. Para ello, comparten un conjunto de conceptos realistas y naturalistas, además poseen una colección de formulaciones lógicas o matemáticas, datos, hipótesis y teorías sobre sus objetos de estudio.  Este cuerpo de conocimiento incluye las ciencias naturales y sociales, las ciencias formales (lógica y matemática) y, según algunos autores, las ciencias aplicadas como la tecnología.

Sobre la calidad o naturaleza del conocimiento científico, los autores ofrecen múltiples descripciones. A continuación agruparemos en cuatro los rasgos necesarios para que el conocimiento sea considerado como científico: sistematización, precisión, productividad y escepticismo. Revisemos cada uno con mayor detalle.

Al describir el conocimiento científico como sistematizado nos referimos a que la información que maneja está unificada y se encuentra interconectada. La primera característica hace alusión a que es posible emplear una limitada estrategia de resolución de problemas a una amplia gama de casos (mismo patrón de razonamiento); y la segunda refiere a que la información de dominio de una disciplina científica puede servir a otras, como por ejemplo la noción de electrón en física y química.

La precisión de su constitución se debe a que es objetiva, puesto a que estudia objetos reales, sus experimentos son reproducibles y sus investigaciones de carácter público; es fructífera ya que suele buscar siempre más detalles; es fiable, lo cual quiere decir que las afirmaciones científicas deben ser correctas o aproximarse a lo correcto lo más que puedan; es comprobable, es decir, sus hipótesis pueden ser verificadas de manera independiente para los casos en que fueron propuestos; y autónomas ya que no recibe ni admite confirmación exterior sobre sus resultados (ya sea la aprobación de Dios, del partido, de un rey, etc.).

Es productiva debido a su fecundidad y a su aplicabilidad. La fecundidad de su contenido se debe a que sus investigaciones y descubrimientos abren nuevas líneas de investigación, fomentan el surgimiento de nuevas ciencias o disciplinas; a la vez que se le reconoce por su aplicabilidad, su capacidad para producir tecnologías. Mientras más práctico sea el conocimiento hallado, este será más útil.

El último rasgo constitutivo es su calidad de conocimiento escéptico. Ya que es falible todo conocimiento empírico está abierto a críticas y sobre todo a revisión siempre que hubiera nueva evidencia disponible y argumentos fundados que lo contradigan. Se trata de un conocimiento plástico y progresivo.  

Comunidad especializada

Dicho conocimiento es producido por una comunidad especializada que está conformada por investigadores altamente calificados y entrenados, además de instituciones y asociaciones reguladoras que han establecido procesos de escrutinio interno. Son los mismos científicos, asesores y jueces quienes  someten a mecanismos de revisión los textos e investigaciones que aspiran a formar parte del cuerpo de conocimiento. Sus integrantes evitan el fraude y las afirmaciones falsas sobre la realidad para no perjudicarse ni exponer a los demás científicos al auto-engaño. Podríamos decir que la misma comunidad se encarga de velar por la validación de la ciencia y de sus integrantes a través de consensos verificables y no arbitrarios.  

El Método

A diferencia de otros campos de creencia, como la religión o las pseudociencias que cambian por factores sociales, la ciencia es un campo cognitivo de investigación, es decir su contenido es obtenido y varía por medio de investigaciones. Es así que para cumplir con dichas características y con la rigurosidad anteriormente mencionada, los actores se ciñen a un método. Este método, lejos de ser una receta infalible o una técnica de la invención que nos conduzca a la verdad final de manera indiscutible, es un conjunto de procedimientos escrutables, analizables, criticables, controlables y justificables mediante los cuales se plantean los problemas científicos y, se ponen a prueba las hipótesis.

Lo que se suele denominar como “método científico” es en realidad un estándar metodológico, un conjunto de principios invariables a los que se suman técnicas y procedimientos plásticos, mutables en cada disciplina. Por esta razón, al ser aplicado a una disciplina en específico el método varía y en función de la observación y experimentación es constantemente revisado. En vista de que el método científico es recursivo, podemos considerarlo como el mejor y más importante método para conocer el mundo (válido, confiable y mejor explicado).

Cosmovisión

Dentro del quehacer científico la acción de investigar e intentar proveer un conocimiento más confiable implica la concreción de un modo de pensar específico. Se trata de un esfuerzo intelectual por entender el mundo de manera racional, es decir a partir de un enfoque que le da prioridad a la razón, la observación y la metodología. Más detenidamente, la práctica científica busca formar teorías, descubrir o utilizar leyes de los objetos de conocimiento en función de valores que reivindican la claridad, la exactitud, la profundidad, la coherencia y la verdad.

Ahora que hemos podido describir con mayor precisión cada elemento usado para la definición de ciencia podemos comprender lo grandioso de este emprendimiento humano. Se trata de un sistema de conocimiento recursivo, objetivo y en constante búsqueda de la verdad. Conocimiento del cual hacemos uso a diario y del que en ocasiones se contribuye de manera casual, como es el caso de las serendipias.

Es cierto que cada autor posee una concepción especial de lo que la ciencia representa para ellos. Por ejemplo, para Tuomela, más importante que el conocimiento es el método científico; para Kitcher, la ciencia es también un estado psicológico; por su parte, Bunge la considera como el mejor método para conocer la realidad y Rosenberg la define como sentido común que se mejora, se reconstruye y se corrige hasta dejar de serlo. No obstante aquellas apreciaciones, los autores coinciden en reconocer la objetividad de la ciencia y su superioridad descriptiva frente a otras formas de conocer, como la intuición o la tradición. Idea a la que también nos subscribimos los promotores, comunicadores y divulgadores de la ciencia y del pensamiento científico.

Para concluir, y siendo sintéticos, podemos decir que la ciencia es una forma honesta y escéptica de ver el mundo que fomenta la investigación colaborativa guiada por un método  riguroso para producir conocimiento objetivo y veraz.

Piero Gayozzo 

Piero Gayozzo es Colaborador Especializado del Club N+1 para la Popularización de la Ciencia. Fundó y actualmente es Sub-Director del Instituto de Extrapolítica y Transhumanismo (IET). Escribe sobre la Cuarta Revolución Industrial para el IET y es investigador autodidacta de filosofía de la ciencia y de la tecnología. Llevó estudios de ingeniería industrial en la Universidad de Lima. 

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org”. 

Cláusula de Divulgación

Piero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá de la profesión académica citada.

Referencias usadas en este artículo:

▶ Bunge, M. (2010). Las pseudociencias ¡Vaya Timo! Pamplona: Laetoli.  

▶ Bunge, M. (2013). La ciencia. Su método y su filosofía. . Navarra: Laetoli.

▶ Grove, J. W. (1985). Rationality at risk: Science against pseudoscience. Minerva, 216-240.

▶ Hansson, S. O. (2013). Defi ning Pseudoscience and Science. En M. Pigliucci, & M. Boudry, Philosophy of Pseudoscience (págs. 61-77). Chicago: The University of Chicago Press.

▶ Kitcher, P. (1984). Abusing Science. The case against creationism. Londres: MIT Press.

▶ Tuomela, R. (1985). Science, Action and Reality. Holanda: D. Reidel Publishing Company. 

▶ Sokal, A. (2006). Pseudoscience and postmodernism: Antagonists orFellow-Travelers? En G. Fagan, Archaeological Fantasies: How Pseudoarchaeology misrepresents the past and misleads the Public. New York: Routledge.

N+1: artículos científicos, noticias de ciencia, cosmos, gadgets, tecnología

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Entradas relacionadas