Ciencia, Nutrición, Psicología

El vegetarianismo, ¿un peligro para la salud mental?

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En la actualidad, comer menos carne se considera una elección inteligente, por muchas razones: en beneficio de la salud, el respeto por los animales y la preservación de los recursos del planeta. Pero ¿hasta dónde debemos llegar? El vegetarianismo es una opción que eligen algunas personas, mas se deben sopesar los beneficios y peligros que conlleva este tipo de alimentación. Un reciente metanálisis de 18 investigaciones en las que participaron un total de 160.000 estadounidenses proporciona resultados que llaman a la cautela.

Los investigadores de este trabajo publicado en Critical Reviews in Science and Nutrition buscaban saber si, como sugieren estudios anteriores, las personas que evitan el consumo de carne tienen una mayor probabilidad de desarrollar un trastorno mental, como depresión, ansiedad o conductas autoagresivas (desde autolesionarse hasta suicidarse). Según los resultados, de los 18 estudios analizados, once revelan una relación entre el vegetarianismo y este tipo de trastornos, tres indican una asociación inversa (ser vegetariano comporta un menor riesgo de sufrir una enfermedad mental), y los cuatro restantes no apoyan de manera firme ninguna de ambas afirmaciones.

Ante estos resultados, los autores concluyen que es necesario adoptar una actitud moderada hacia los alimentos. Señalan, sin embargo, que se trata de correlaciones y que no puede identificarse ninguna relación de causa y efecto a partir de estas 18 investigaciones. En su opinión, no es necesariamente la dieta sin carne la que fomenta los trastornos, sino que las personas con enfermedades mentales podrían recurrir al vegetarianismo por diversas razones (en particular, porque podrían percibir este tipo de dieta como más beneficiosa para su salud y, por tanto, protectora, aparte de más justa y éticamente defendible).

Hasta la fecha, este tipo de «valoración» del vegetarianismo debe tomarse con precaución. Así, no debe disuadirse a las personas de reducir su consumo de carne. Nuestra dieta es demasiado carnívora y resulta posible consumir menos carne de vacuno, pollo o cerdo sin poner en peligro la salud física o mental. Como suele suceder, la mejor opción es la moderación.

Sébastien Bohler

Referencia: «Meat and mental health: a systematic review of meat abstention and depression, anxiety, and related phenomena». Urska Dobersek et al, publicado en línea en Critical Reviews in Science and Nutrition, el 20 de abril de 2020.

Investigación y Ciencia: Actualidad científica

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